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SeguridadPor Bernardo Armendáriz · 19 agosto 2025 · 6 min

Simulacros y rutas de evacuación: los números que pide la norma

Cuántos simulacros al año, qué debe contener la planeación, y por qué el límite de 40 metros de la NOM-002-STPS decide el diseño de tus rutas.

Cuántos simulacros, según tu clasificación de riesgo

La NOM-002-STPS-2010 no pide simulacros "periódicos". Pide una frecuencia concreta que depende de cómo hayas clasificado el riesgo de incendio del centro de trabajo: al menos una vez al año en riesgo ordinario, y al menos dos veces al año en riesgo alto.

Eso convierte la clasificación de riesgo en la primera decisión, no en un trámite previo. Si clasificaste alto y solo haces uno al año, estás incumpliendo tu propia clasificación. Y la clasificación puede hacerse de forma integral o por áreas del inmueble, lo que en una plaza comercial o una nave con zonas muy distintas suele ser lo más razonable.

Qué debe contener la planeación, antes del simulacro

La norma pide que el simulacro se planee por escrito y enumera qué lleva ese documento: los nombres de los encargados de coordinarlo y de establecer las medidas de seguridad que se adoptarán durante el ejercicio, la fecha y hora de ejecución, el alcance, la secuencia de acciones por realizar y, cuando aplique, la participación de los cuerpos especializados de la localidad.

El campo de alcance es más rico de lo que parece. Ahí se define si el simulacro es integral o por áreas, y si se hace con o sin previo aviso. Los simulacros avisados sirven para enseñar la ruta; los no avisados sirven para medir la respuesta real. Un programa anual serio combina los dos y no repite siempre el mismo escenario, porque la gente memoriza el ejercicio en vez de aprender el edificio.

Qué debe contener el registro, después

El registro de resultados es la evidencia que se revisa en una verificación, y tiene requisitos de forma. Debe identificar el centro de trabajo con nombre o razón social y domicilio completo, y precisar las áreas en las que se realizó el simulacro.

En la práctica conviene añadir lo que la norma busca aunque lo pida de forma escueta: tiempo real de desalojo, puntos donde se generó cuello de botella, personas que no escucharon la alarma y qué se corrigió después. Un registro que solo dice "se realizó satisfactoriamente" es exactamente el tipo de documento que no resiste una pregunta de seguimiento.

El número que decide el diseño de tus rutas: 40 metros

Aquí está el criterio que más seguido se desconoce. La norma establece que la distancia por recorrer desde el punto más alejado del interior de una edificación hacia cualquier punto de la ruta de evacuación no debe ser mayor de 40 metros. Si por la geometría del inmueble no puedes cumplirlo, la alternativa que da la norma es demostrar que el tiempo máximo de evacuación de los ocupantes a un lugar seguro es de tres minutos.

Esos dos números son los que deberían gobernar dónde pones una salida adicional, y no la costumbre. Cuando un simulacro arroja tiempos por encima de tres minutos en un inmueble que no cumple los 40 metros, el problema no se arregla con más señalización: se arregla con una ruta más.

La norma también aclara algo útil para edificios comerciales: las escaleras eléctricas pueden considerarse parte de una ruta de evacuación, siempre que se bloquee previamente la energía que las alimenta y su movimiento.

Salidas, puertas y obstáculos

Un punto que ahorra dinero y discusiones: las salidas de emergencia no se requieren cuando las salidas normales cumplen esa función. No todo inmueble necesita una puerta adicional; necesita que las que tiene sirvan y estén libres.

Donde sí hay exigencia adicional es en riesgo de incendio alto: ahí las puertas deben ser de materiales resistentes al fuego y capaces de impedir el paso del humo entre áreas de trabajo, cuando se requiera evitar que un incendio se propague hacia una ruta de evacuación o hacia áreas contiguas por presencia de materiales inflamables o explosivos.

Y la obligación más simple de todas es la que más se incumple: rutas y salidas libres de obstáculos que impidan la circulación. En administración de inmuebles, el enemigo cotidiano no es el diseño, es la caja de inventario que alguien dejó en el pasillo el martes.

Cómo se conecta con protección civil

El simulacro de la NOM-002 atiende emergencias de incendio y lo verifica la autoridad laboral. El Programa Interno de Protección Civil, que sale de la Ley General de Protección Civil, cubre el espectro completo de riesgos del inmueble y lo verifica la autoridad de protección civil.

Se traslapan mucho y conviene planearlos juntos. La estructura de brigadas que promueve la autoridad capitalina se apoya en cuatro funciones: evacuación, búsqueda y rescate, primeros auxilios, y uso y manejo de extintores. Un simulacro bien diseñado ejercita más de una a la vez, y ese es el criterio para no acabar haciendo seis ejercicios distintos al año que nadie evalúa.

Fuentes y última verificación

NOM-002-STPS-2010, Condiciones de seguridad, prevención y protección contra incendios en los centros de trabajo, publicada en el Diario Oficial de la Federación, numerales sobre planeación y registro de simulacros y sobre condiciones de rutas y salidas. Guía informativa de la NOM-002-STPS-2010 publicada en gob.mx. Ley General de Protección Civil, artículos 39 y 40, y su reglamento. Estructura de brigadas difundida por la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México.

Última verificación de este artículo: agosto de 2026.

Enlaces directos: NOM-002-STPS-2010 · guía informativa de la NOM-002 · marco normativo de Protección Civil CDMX.

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