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SustentabilidadPor Bernardo Armendáriz · 26 julio 2025 · 6 min

Eficiencia energética: por dónde empezar sin gastar primero

La envolvente ya está normada en México por la NOM-008-ENER y la NOM-020-ENER. Y antes de comprar equipo nuevo, hay una pregunta contractual que decide si el ahorro es tuyo o de tu inquilino.

Primero: ¿de quién sería el ahorro?

Esta es la pregunta que se salta casi todo el mundo y la que determina si el proyecto tiene sentido. Si el inmueble opera con un esquema donde el inquilino paga directamente su consumo, cada peso que inviertas en eficiencia mejora la cuenta de alguien más. Si el consumo va dentro de una cuota de mantenimiento o de una renta bruta, el ahorro llega a tu resultado.

No es un argumento para no invertir. Es un argumento para invertir con la estructura correcta: renegociar la cláusula, repartir el ahorro, o usar la mejora como palanca en la renovación del contrato en lugar de regalarla. Los proyectos de eficiencia que fracasan casi nunca fracasan por la tecnología, fracasan porque nadie definió quién captura el beneficio.

El piso normativo que ya existe

México tiene dos normas oficiales sobre eficiencia energética en la envolvente del edificio. La NOM-008-ENER-2001 aplica a la envolvente de edificios no residenciales y la NOM-020-ENER-2011 a la de edificios para uso habitacional.

La envolvente es el muro, la cubierta y el vidrio, es decir, lo que separa el interior del exterior. Es también la parte más cara de corregir después y la que más determina cuánto va a trabajar el aire acondicionado durante los próximos treinta años. Su cumplimiento se verifica por la vía del reglamento de construcción municipal, según cómo cada localidad haya incorporado los requisitos.

Si estás en fase de proyecto, ese es el momento de mayor retorno por peso invertido de toda la vida del edificio. Si el edificio ya existe, la envolvente pasa a ser un proyecto de capital y la conversación se mueve hacia operación.

Medir antes de comprar

La secuencia que funciona empieza sin gastar en equipo. Reúne doce meses de recibos y grafica el consumo mes a mes. Casi siempre aparece algo que no cuadra: un pico en un mes sin ocupación, un piso que consume igual vacío que lleno, una bomba que quedó encendida desde una obra de hace dos años.

Ese ejercicio cuesta el tiempo de una persona y suele encontrar ahorro antes de la primera compra. La instrumentación viene después y solo donde el recibo no alcanza a explicar el consumo, no en todo el edificio por default.

Cuidado con el orden inverso, que es el más común: comprar primero un sistema de monitoreo caro y descubrir a los seis meses que el problema era horario de operación, no falta de datos.

Dónde suele estar el consumo

En un inmueble comercial u oficinas en clima cálido, la climatización domina la factura, seguida de iluminación y de equipos conectados. En clima templado el reparto cambia y la iluminación pesa relativamente más.

Esa jerarquía debería ordenar tu lista de proyectos, y sin embargo la mayoría de los programas de eficiencia empiezan por iluminación porque es lo visible y lo fácil de cotizar. Cambiar luminarias en un edificio cuyo problema es que el aire opera doce horas sin nadie adentro produce un ahorro real y pequeño, mientras el grande sigue ahí.

El horario de operación es, en general, el ajuste más barato que existe. No requiere inversión, requiere una decisión y alguien que la vigile.

Cómo presentar el caso

Si tienes que defender la inversión ante un comité o un condominio, evita el argumento ambiental como argumento principal, aunque sea cierto. Lleva tres números: el consumo actual documentado, el consumo estimado después de la medida con el supuesto explícito de dónde sale esa estimación, y el tiempo de recuperación con el precio de energía actual.

Y sé honesto con la incertidumbre. Un caso que promete un ahorro exacto pierde credibilidad en cuanto el primer mes no cuadra. Un caso que presenta un rango y explica de qué depende sobrevive a la primera desviación, que siempre llega.

Fuentes y última verificación

NOM-008-ENER-2001, Eficiencia energética en edificaciones, envolvente de edificios no residenciales, y NOM-020-ENER-2011, Eficiencia energética en edificaciones, envolvente de edificios para uso habitacional, ambas publicadas en el Diario Oficial de la Federación y disponibles en gob.mx. Documentación pública sobre programas de incorporación de estas normas en reglamentos de construcción municipales.

Última verificación de este artículo: agosto de 2026. Las recomendaciones de operación son criterio profesional; el reparto de consumo por uso final varía por clima, giro y horario, y conviene medirlo en tu propio inmueble antes de presupuestar.

Enlaces directos: NOM-020-ENER-2011.

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